Que es finalmente el amor

200554236-001Amarse a si mismo, a los demás o ambos por igual

por Pilar Dois

Se han escrito muchos libros sobre el amor. El de pareja, de madres e hijos, el amor incondicional. Todas nuestras religiones en la tierra hablan de este último. Se nos ha enseñado que debemos sacrificarnos en pos de los otros y renunciar a nosotros totalmente en aras del bienestar de los demás, o sea, si piensas primero en ti eres egoísta.

A raíz de esto ha aparecido en estos últimos tiempos la tendencia a lo que yo llamo el “yo yoismo”, una especie de rebelión ante el amar a tu prójimo y dejarte de lado tú. Se dice que nuestra generación es egoísta porque sólo piensa en si misma; lo que yo quiero, lo que yo necesito, lo que yo quiero hacer, olvidándonos del otro.

Hemos dejado de lado el mandamiento de “ama a tu prójimo” nos hemos centrado en el egoísmo del “ti mismo”. ¿Era este un paso necesario para llegar al verdadero mensaje que Jesús el Cristo nos dejó?:”Ama a Dios por sobre toda las cosas y a tu prójimo como a ti mismo” ¿Qué significa este Ti mismo? ¿Qué es amar al prójimo, si no un amarse a si mismo? y ¿qué es realmente el amarse a si mismo?

El Maestro Jesús dice: “si tienes 2 camisas da una” perfecto, pero eso no significa “tú quédate desnudo”, pues si es así, tú te enfermarás y no podrás seguir haciendo el bien. ¿Concuerda esto con lo que nos predican de dar hasta que te duela? ¿Por qué tiene que doler el dar?. Muchos están de acuerdo con que hay que dar lo que se puede, sin descuidarnos a nosotros mismos y enseñar al otro a que se de y se ame a si mismo. El problema es que ni siquiera sabemos amarnos a nosotros mismos, entonces ¿cómo vamos a enseñárselo a los demás?

Por ahí escuché que el amarnos a nosotros mismos nos hará libres para alcanzar nuestra felicidad, pues habremos alcanzado una conciencia superior, “La Conciencia Crística”, aquella conciencia que Jesús de Nazaret alcanzó al morir, convirtiéndolo en Jesús el Cristo o Jesucristo, liberándolo a Él y dándonos la oportunidad a nosotros de hacernos libres.

Qué es amarse a si mismo, si no lograr en nosotros lo mismo que tratamos de aplicar en los demás. O sea compasión, empatía, paciencia, no violencia. Y esto lo podemos conseguir indagando en nuestra espiritualidad, concepto relacionado muchas veces con religión, pero que es mucho, mucho más amplio.

Partamos por espiritualidad, ¿qué es para mí?

Buscar mi camino dentro de este mundo, desde mi centro o corazón. Buscar mi verdad. Pero ¿cómo?, conociéndome a mi mismo, sabiendo quien soy realmente y sabiendo a donde me dirijo. Para eso debo detenerme y observarme, ver mi reacción ante las cosas, descubrir lo que me duele o molesta, lo que me gusta de mí, tanto en lo físico como en lo mental-emocional, qué me gusta en general, qué cualidades tengo, qué defectos y estos últimos por qué los tengo. Qué me llevó a tener esos llamados defectos. El enfrentarnos a estas preguntas y a otras en busca de nosotros nos lleva a veces a enfrentarnos a nuestras sombras, lo que no nos agrada en absoluto, por lo que seguimos buscando las respuestas afuera, respuestas que están en nuestro interior, en nuestro corazón. A veces el hacer este camino interior nos aleja por un tiempo de los demás y por ello se nos tacha de egoísta, pero antes de que una flor brote debe la semilla recogerse y pasar un tiempo en la oscuridad de la tierra, sólo así florecerá en su máxima expresión. Aunque el indagar afuera, si lo tomamos de la manera correcta, puede enseñarnos algo de nosotros mismos, en un cómo nos ven los otros, y analizar por qué nos ven de esa manera.

Hecho nuestro camino de indagación interior debemos conocer cuales son las herramientas que debemos usar en nuestro crecimiento hacia el amor que trasciende.

La primera herramienta es Empatía.

Empatía es la llave para entender y perdonar a los otros y a nosotros mismos. Es ponernos en los zapatos del otro en el momento o situación en que se produjeron sus miedos, rabias o dolores y desde el corazón entender por qué actuó así, sentir sus sentimientos y emociones, ver la situación otra vez desde sus ojos con los nuestros. Si lo podemos hacer con el otro ¿qué pasa con nosotros mismos? Podemos ponernos devuelta en la situación, con nuestro entendimiento y corazón y entendernos y perdonarnos. Dejando de odiarnos y culparnos y aceptarnos totalmente. Cosa que puede resultar incluso más difícil que hacerlo con el otro. Es mas, aceptar nuestros triunfos, permitírnoslos y con ellos crecer en amor hacia nosotros y sin lugar a duda esto nos llevará a amar al otro pues estaremos en paz con nosotros mismos y revalzaremos nuestra alegría y armonía.

Empatía sana al individuo y al mundo, es la hermana de la compasión

La segunda herramienta es: Compasión.

Compasión con nosotros mismos, somos nuestros peores verdugos, no nos dejamos pasar nada, nos fustigamos a hacer más de lo que podemos por temor a que no nos quieran, nos echen del trabajo, nos quedemos sin dinero etc. Nos proponemos llenar las expectativas de todo el resto y si no lo logramos, nos llenamos de culpa, qué es la culpa si no rabia contenida contra uno mismo, muchas veces a tal punto contenida que nos enferma Debemos ser perfectos, pero no nos detenemos a descansar, ni a pensar, ni a gozar, prerrogativa que a los demás si les damos, cómo podemos rendir y dar a otros si nos sentimos culpables por no cumplir y estamos cansados, hambrientos y sedientos de amor por nosotros mismos.

Compasión viene del corazón y se ilustra con ser benevolente, comprensivo y amoroso con todas las cosas vivientes. “Cuando el corazón va a otro”

Y nosotros qué, ¿podemos ser realmente comprensivos, benevolentes y amorosos con nosotros mismos?, es decir dejar que nuestro corazón vaya a nosotros mismos. Eso es amor Si el corazón está en nosotros desde ese amor sin lugar a duda vamos a entregar al otro todo nuestro ser en plenitud

La compasión es intuitiva, la empatía es intelectual.

Mente y emoción unidas en un espíritu de amor. Con esto eres capaz de dar al otro y a su vez darte a ti en un cien por ciento, pero desde tu centro, desde tu yo verdadero, desde tu estar bien, desde tu verdad que en el amor se une a la verdad del otro. Desde tu empatía y tu compasión. Y cumplimos lo que Cristo nos pidió: “Ama a tu prójimo como a ti mimo”.

Amarse a si mismo es gozar lo mejor de nosotros, de los demás y del mundo y eso nos hace libres

Amarse a si mismo entonces es libertad. Eso es finalmente amor

Por lo tanto la respuesta a la pregunta ¿Qué es finalmente amor? es: Amar al resto tanto como te amas a ti mismo, ni más ni menos.